Texto de catalogo para la muestra Demonios de Analogías ICI de Buenos Aires Centro Cultural-Instituto de Cooperación iberoamericana-1989

Agua y aire
Por Arturo carrera
No hay por qué conceder más importancia a lo invisible que a lo visible, y a la inversa.
Lo que no carece de importancia es el misterio evocado de hecho por lo visible y lo invisible, y que puede ser evocado, en teoría por el pensamiento que une las “cosas” en el orden que evoca el misterio.
René Magritte

Primero madres madonnas madonninas y vírgenes. Y un gato Murr que las acecha, como el gato de Patricio Marchant, de ojos mal educados, críticos, hechos a la alegría de los errores tipográficos.

Después las mismas mujeres gigantes, brillantes sobre telas y planchas de madera. Emboladas de oro, estucadas, ebrias de reflejos. Enceguecedoras altísimas y arcaicas. Con un pérfido zumbido de ángeles rostrirrosados como una ligerísima y grata vacilación del kitch…

Después otro movimiento, sintáctico, en el uso de ciertas nociones de la pintura que la ligan a la música. Un ir y venir sinfónico y plástico, como una pequeña curiosidad cotidiana cuya vibración épica impone “consagración” de otra estética. Una ascensión… un vuelo.

(Recuerdo de las primeras pinturas de Diana Aisenberg en su primera aparición, inmediata de su regreso de Israel, su visión del desierto del Sinaí).

Después de un fresco descenso a la noche posmoderna, a la ácida noche de las preguntas que no se pueden responder. Que nunca podremos responder. Se le pide a la Poesía que tome a su cargo a las cenicientas de la percepción de lo “vago”-que para los italianos implica “la gracia” lo “confuso”- que para los primitivos es el ser entretenido por los dioses-;lo leve –que es un aligeramiento del lenguaje o el relato de un razonamiento en el que giran y se suspenden lo sutil y lo imperceptible en la enrarecida abstracción.

(Recuerdo de las pinturas de Diana Aisenberg en su última exposición).

Por qué la banda de loros esmeralda no puede pegarse a la garcita solitaria del estero? ¿No es la Pintura Lírica un clinamen del color, la voz que proviene del interior de los cuadros como de un caracol, excitándonos con su letanía de alarmas y sospechas. Incitándonos a que nos alejemos más, jamás, o a que huyamos, para siempre.

Después, con minúsculas palancas y poleas de oro los niños alzan del agua una tela toda cosida de hímenes e invisibles costuras de sobras semejantes y disímiles.
En un talud donde una brisa mueve un polvillo de azafrán dos niñas que escribían cuchichean al Sol:

_¿Y la luna?
_Es un lugar al que quisiera llegar como una “pregnancia”: otra forma de decidir lo que me pasa. ! La luna soy yo!
_¿Y el dorado?
_ El dorado…el oro que había en las primeras madonnas era más sagrado. Ahora utilizo un oro que se abre, que se extiende, materia no pretenciosa: mi retrato dorado y la palabra AIRE (La poesía esta detrás y pugna por salir. Acá se abre, allá se abre..)
_¿Por qué AGUA Y AIRE?
_Agua es la primera palabra que escribi. Vino a mi!agua! Después se transforma en un grito desesperado: ¡AGUA! ¡ AGUA!Un grito desesperado, un aire sin explicación.
_ ¿Y las letras en relieve, pintadas,ligeramente ligadas a lo que llaman?
_! Son las imágenes! Cuando digo “rosa” estoy pintando una rosa. Cuando digo “pan, estoy saboreando un pan. Formas de decir y hablar juntas.

II.

Sabemos que un cuadro puede leerse como, un poema, “cada palabra no tiene importancia más que en relación con las otras de la misma lengua, en relación con el silencio entre ellas”( F.Wahl). después de la instantánea confusión de grillos y ranas en la tormenta eterna del verano. Después de la dichosa confusión de los sentidos con las sombras, esa aceleración de los secretos de las cosas. Un sistema de amoríos se impone. De lecturas sutiles. De saltos y cabriolas. De escamoteos y breves risas. Y aun en la más alta gravedad de las ninfas que eligen entre estambres de purpúreo aumento del afiebrado fauno…está el misterio de lo ágil, está el sueño de lo ingrávido. ¿No es acaso en al amor donde el peso de vivir es vaciado de mesura y sentido?¿No es sólo su deliciosa fuerza, como la de un lucifugo pincel lo que nos suspende en el umbral de un “eco” de sensaciones. Oh, Sr palomar Calvino:¿Por qué también en la Pintura la levedad ejerce su maestría?

Arturo Carrera