Vacas
“vacas en una galería d arte”
Con esta declaración que oscila entre la risa y el asombro, diana Aisenberg vuelve a presentarse desafiante, suscitando la sospecha que sigue siendo para muchos una chica “rara y rebelde”.
A partir de un cuento de Felisberto Hernández donde escribe a la mujer amada comparándola con este animal- Úrsula era callada como una vaca- Aisenberg realiza una serie de retratos con sus respectivos nombres.
En una especie de parodia minimalista las imágenes se suceden de manera seriada. La vaca Úrsula grotesca y sensual, madre y hermana de todas las otras; las mellizas Hilda y Nilda, Olga mucama y costurera¸ Mónica común, tipo clase media, Ana María ¿viste?, y muchas otras.
La relación entre la palabra y la imagen surge de una observación irónica y aguda de los estereotipos de la vida cotidiana.
Es una indagación entre la arbitrariedad en la definición del arte y una aproximación diferente a ciertas pautas culturales.
No sé por qué dice Felisberto en su cuento-tuve la sensación de que Ursula entregaría su cuerpo como si él fuese un animal, y se me ocurrió que si yo entraba en relaciones con él, amaría disimuladamente una vaca.
Tal vez sea posible exponer vacas en una iglesia y que existe un modo de ver el mundo dónde el revés de la mirada es otra alternativa.

Laura Batkis, 1992
Un 31 de julio